Empezaba a convertirse en un marketer global muy tem-prano. Tal cual. Así fue mi primera experiencia internacional. Fue un privilegio increíble ser parte de ese programa piloto, porque estuve expuesto a elementos multiculturales y a un modo distinto de hacer marketing muy temprano en mi carrera. ¡Y pude aprender a hablar español! Después de esa experiencia, ¿cómo fue el camino para lle-gar a director de la marca Dove? Es interesante, porque estuve casi ocho años en Unilever, y siempre trabajé con champúes. Trabajé con todas las marcas de champú que tiene o tenía Unilever. Fue interesante, por-que es una categoría más femenina. Es más fácil cuando uno trabaja con alguien con quien trata íntimamente todos los días. Esos años me pusieron en la piel de los consumidores. A pesar de que los consumidores eran predominantemen-te diferentes a mí. O más bien por eso. Hoy, la relación que tengo con el cabello y con los productos de belleza es -me refiero a mis estándares- diferente a la habitual. El mundo está cambiando, las cosas ya no son como antes y aquella experiencia me sigue ayudando hoy. “Después de liderar el marketing de una empresa así en los Estados Unidos, si hubiera habido un trabajo soñado que podría ser aún más grande, era convertirme en el CMO global”. VER MÁS VER MÁS